Probar sin apuro
Ninguna venta vale más que acertar. Te damos tiras, muestras y tiempo para que el perfume se asiente en tu piel antes de decidir.
Una perfumería de barrio que creció sin dejar de atender como el primer día: oliendo contigo, sin apuro.
Creemos que un perfume no se vende, se encuentra. Que la persona correcta para recomendártelo es alguien que te pregunta antes de ofrecerte. Y que oler bien es un gusto que se merece todo el mundo, no solo quien puede pagar una marca.
Abrimos en la esquina de la Ayacucho y la Jordán con una vitrina, cien fragancias y la costumbre de dejar que la gente pruebe con calma. Esa esquina sigue siendo nuestra Matriz.
Llegamos al Shopping Sucre, sobre la 25 de Mayo, y poco después a la calle 16 de Julio. Empezamos a vender envases y atomizadores para que cada quien lleve su aroma a donde vaya.
Abrimos en la Av. Heroínas, en la Av. América y en Quillacollo, con horario extendido hasta las 20:00 para quienes salen tarde del trabajo.
Cruzamos la cordillera: La Paz, en la Av. Busch, y Sucre, en la calle Junín. Ocho casas con el mismo trato y los mismos precios.
Hoy también puedes comprar desde tu teléfono, pagar con QR y recibir en el día. Y si no sabes qué elegir, nuestra asesora te pregunta lo mismo que te preguntaríamos en el mostrador.
Ninguna venta vale más que acertar. Te damos tiras, muestras y tiempo para que el perfume se asiente en tu piel antes de decidir.
Tres tamaños para cada aroma, para que el perfume que te gusta entre en tu presupuesto. Y los mismos precios en todas las sucursales y en la web.
Si algo no va contigo, te lo decimos. Preferimos que vuelvas por el segundo frasco a que guardes el primero en un cajón.